Conclusiones de la Comision de la Verdad y la Reconsiliacion: "Parte II---Responsanilidad del Conflicto"

 RESPONSABILIDAD DEL CONFLICTO 

En el tejido histórico y sociopolítico del Perú, el fenómeno del terrorismo ha dejado una marca indeleble. Desde finales del siglo XX hasta principios del XXI, el país se enfrentó a diversos episodios de violencia y conflicto que han sacudido sus cimientos y transformado su realidad. El terrorismo, con sus raíces profundas y su complejidad intrincada, ha generado un impacto devastador en la sociedad peruana, marcando a generaciones enteras y dejando cicatrices que aún perduran. Para comprender plenamente este fenómeno, es imperativo adentrarse en su historia, examinar sus causas y consecuencias, así como explorar las respuestas adoptadas por el Estado y la sociedad civil para hacer frente a esta amenaza

En este presente blog, nos adentraremos en el laberinto del terrorismo en el Perú y analizando la segunda parte de las conclusiones dadas por la Comision de la Verdad y la Reconciliación, con el objetivo de arrojar luz sobre sus facetas más oscuras y buscar caminos hacia la reconciliación y la paz duradera.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) examinó minuciosamente el conflicto armado interno en el Perú, concluyendo que su origen se remonta a la decisión del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso (PCP-SL) de iniciar la lucha armada contra el Estado Peruano, a pesar del rechazo generalizado de la población y en un momento en que el país transitaba hacia la restauración democrática mediante elecciones libres.

El informe identifica al PCP-SL como el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos, siendo responsable del 54% de las víctimas fatales reportadas. Esta cuota de responsabilidad es extraordinaria dentro del contexto latinoamericano. La CVR constata que el PCP-SL desplegó una violencia extrema y cruel, incluyendo tortura y sevicia, como forma de controlar y castigar a la población.

Además se revela que SL se apartó de las tendencias históricas del país, adoptando una ideología fundamentalista y totalitaria que despreciaba la vida y negaba los derechos humanos. Este grupo se cohesiona en torno al "Pensamiento Gonzalo", una doctrina que glorificaba al líder del partido, Abimael Guzmán, como una figura casi divina.

La estrategia del PCP-SL, según la CVR, buscaba provocar respuestas desproporcionadas del Estado, sin considerar el sufrimiento de la población. Además, el grupo terrorista utilizó proclamas genocidas y racistas, y se aprovechó de instituciones educativas para reclutar seguidores, encerrándose en una organización opresora. Convirtiendo las zonas rurales en el epicentro del conflicto, desencadenando enfrentamientos violentos y masacres. Esta violencia se extendió a los centros urbanos, donde se perpetraron atentados terroristas, incluyendo el uso de coches-bomba.
La CVR lamenta la manipulación y el menosprecio del PCP-SL hacia sus propios militantes, muchos de los cuales murieron en actos de violencia sin sentido. Se hace un llamado a impulsar reformas institucionales para prevenir que proyectos terroristas y totalitarios encuentren eco entre los jóvenes en el futuro.


Su contraparte y durante la década de 1980, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició una lucha armada contra el Estado peruano, siendo responsable del 1.5% de las víctimas fatales reportadas a la CVR. A diferencia del PCP-SL, el MRTA reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil. Aunque se abstuvo de atacar a civiles indefensos y mostró disposición a negociaciones de paz en ciertos momentos, el MRTA también cometió acciones criminales, incluyendo asesinatos, toma de rehenes y secuestros, violando así el derecho internacional humanitario que afirmaban respetar. Es importante destacar que el MRTA también eliminó a disidentes dentro de sus propias filas.

En conclusion, durante los años 80, el discurso y las acciones del MRTA contribuyeron a normalizar el uso de la violencia como recurso político legítimo, lo que favoreció la actividad y expansión del PCP-SL. En la década de 1990, especialmente después de eventos como la frustrada toma del Congreso y la toma de la residencia del embajador japonés en diciembre de 1996, el MRTA fortaleció la legitimación de la política contrasubversiva autoritaria y militarizada del gobierno de Alberto Fujimori.

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